30.12.07

Vibora Julieta en Diva Nicotina



En último concierto del 2007 de este grupo Guayakilleño se realizó el viernes 28 de diciembre, hubo buena energía y excelente sonido. El 2008 será muy venenoso.

12.12.07

La despedida


.... Y Pancho dijo: ¡Bueeeeeeeeeenooooooooo! De regreso al Guayas.

Cevichocho


La gastronomía ecuatoriana se puso de manifiesto en el Quitofest. El paladar del un "GuayaKILLeño" degustó el manjar de la Capital, pero a los tres minutos los efectos obligaron a buscar un baño urgente. La altura no perdona. Para el próximo año el menú será: Encocado de haba, jugo de remolacha y borrachitos de camote

Ritual

Más de todo...

Retiro espiritual


Respira que el aire es gratis. El Guagua los escupió porque tenían espinas de pescado salado, los "guayaKILL" en su descenso al reposo.

MI otro tú


Domigo de familia. Paseos en bicicleta por lomas interminables que raspaban la panza del sol maricotas que salía a medias. Cevichocho, malo, pero algo había que meterle a la panza. 50 centavos la evacuadita en los baños de Itchimbia, hagamos fila, agarraditos de las manos olorosas a tabaco. Todos juntos, sanos, limpios y puros a escuchar buena música. Que familia ejemplar, que amigos, que fin de semana, que vida... Esta no se la cambio a nadie por nada.

OJO


La expresión de los ojos color fuego.... Adentro vida, afuera solo entes danzantes. Puta fuerza y distorXión. Tarde acelerada de un Quito alcahuete, por la noche el corazón quizo también ver la fiesta desde afuera pero no lo dejé salir.

11.12.07

"afilando" guitarras.


photos by: gabo proaño

itchimbia!!



gente esperando antes de la tocada de lucybell.

photos by: Gabo Proaño

destruyendo!



colapso, con furia en quitofest.


photos by: Gabo Proaño

perfomance with lucybell...



lucybell, invocando a los "espiritus" antes de la tocada

quitofest 2007!!


koyi k uto en escena moviendo las putas cabezas!

6.11.07

La abuelita!


Pensó que nunca volverían a visitarla...

Las hijas de dos mangas




La ciudad de la furia!




by gabo...


Huckleberry Finn y Tom Sawyer bebiendo Caña Manabita

Levantando nuestro nuevo refugio


5.11.07

Two Mangs river in ManglarHigh, down SmallMountain


Es evidente que aún desarrollo esos inpulsos infantiles del jugar, será por la melancolía al recordar antalogías vividas en mi infancia con mis antiguos y perdidos primeros amigos, ahora he formado una nueva pandilla que por coincidir paralelamente en tiempo libre y medio, sincronizamos ánimos para devorar el mundo, sin planificar algún plan de vuelo o trazar una ruta de exploración.
No hay nada mejor que vivir experiencias sorpresas y gratuitas, la sensación de ansiedad que percibimos al no saber que más pasará, es envolvente y desesperante.
Siempre tengo el deseo de tener una vida básica, sin accesos ni deseos convencionales, muy propios de nuestra ciudad, vivir en la selva, alejado del sonido de los tubos de escape, sin tiendas ni comida instantanea, sin fuentes de energía donde cargar el iPod, el móvil o la batería de la cámara -nuestros mejores alcahuetes-.
En este feriado, salí a acompañar a mis nuevos amigos a documentar experiencias para el trabajo y terminamos jugando a la guerrilla, dentro de una selva en ManglarHigh, no tan radical, pero sí extrema para nosotros, unos perfectos citadinos que en el único terreno que sabemos desenvolvernos es en nuestra selva de concreto: Kill City.

by brutanza!!!

31.10.07

SODA


Gustavo Cerati intentó agradar a su público con un par de comentarios desubicados que hablaban de tequilas mexicanas y cumbias colombianas. ¿Tequilas y cumbias? ¿Qué tuvieron que ver con la identidad ecuatoriana?. Nada. Aquel desatino del líder de Soda Stereo fue lo que menos importó a los 35 mil fanáticos que acudieron al estadio Alberto Spencer y se sometieron al 'juego de seducción' del célebre trío argentino en una Guayaquil, que en cuestión de dos horas y media se convirtió en una 'ciudad de la furia'.
Lo que importaba era escuchar en vivo aquellos temas como 'Picnic en el cuarto B' , en el que frutillas con pies se reflejaban en dos pantallas gigantes, que medían unos 30 metros de altura. Canciones como la clásica Sobredosis de TV, que dejaba ver la imagen de un televisor descompuesto o el arco iris de colores cuando no tiene sintonía, al fondo del escenario que, desde el césped del estadio en el que miles habían hecho su propio 'picnic' sabatino, hacía ver como tres minúsculas hormigas alborotadas a Cerati, Zeta Bossio y Charly Alberti.
Y es que la escenografía e iluminación repleta colores, formas y sicodelia, trasladaron a los 'sodamaníacos' a conciertos como el 'Pulse' de los legendarios Pink Floyd, envueltos por los solos de guitarra de Cerati, que a ratos tenían tintes (guardando las enormes distancias) con los 'riff' setenteros del mítico Jimi Hendrix. Todo eso acompañado por el bajo de Zeta y la ejecución algo 'jazzera' que salía de la batería de Alberti, que tenía se basaba más en los golpes al esterbil y que surgía de su alternado movimiento de muñecas.
Pero las imágenes de las pantallas no eran al azar, tenían siempre un sentido con las canciones que interpretaba la banda como Disco eterno, en el que tres vinilos giraban incesantemente con el logo de tres íconos para baños de hombres, que representaban a los músicos y que fue concebido para la gira 'Me verás volver..'.
Aunque la actitud de Soda, un día antes del show, había sido muy parca con el público, en el escenario fue muy interactiva con un "Viva Guayaquil carajo", de entrada como para meterse a los sodamaníacos en el bolsillo o la improvisación burlona de reggaetón que Charly ejecutó con su batería al final de 'Cuando pase el temblor', que minutos antes se había fusionado discretamente con 'Zoom' como lo haría un disjockey de discoteca.
Hubo canciones con más acogidas que otras como 'Persiana' americana, que provocó un leve 'mosh' (choque entre unos con otros); 'De música ligera' que hizo temblar el piso con los saltos de 35 mil personas a la vez o quizás 'En la ciudad de la furia' donde sonaba como himno el estribillo inicial "me verás volar por la ciudad de la furia, donde nadie sabe de mí..." o el coro "me verás caer (una de las frases que adrede fue alterada para publicitar la gira).
La energía de Soda para los veinteañeros que por primera vez los vio en vivo, que habían hecho fila desde la mañana e incluso esperaron a la banda acostados sobre la hierba, se mezcló a ratos con la nostalgia de los cuarentones que fueron testigos de la visita del trío argentino en 1987, aquellos que vieron a Cerati con un copete más alborotado, la entonces larga melena de Charly y el mechón de Zeta, que disimulaba el inicio de una calvicie que ahora luce con orgullo.
La pinta actual de ellos, vestidos de negro, era lo que menos importaba a los sodamaníacos, menos si Cerati pensó que la bebida oficial ecuatoriana es el tequila o si la música tradicional es la cumbia. Solo importó someterse a los 'juegos de seducción' que entre las nueve y media y doce de la noche convirtieron a Guayaquil en una 'ciudad de la furia'.

Flaco Veintimilla

28.10.07

Gracias Totales

17.10.07

La foto de arriba, no sirve!!! Eso dice mi jefe, porque las piernas de esa bien dotada señorita (dignas de una portada de EXTRA) lo distraen… así que en la foto de abajo, el amigo de la derecha, se resintió y se fue.
Pixies

16.10.07

nada que decir...

pixies

El castigo



¿Es un pecado ir a trabajar con una guayabera blanca, jeans y zapatos Converse? Parece que demostrar cada semana lo mucho que uno quiere a este pedazo de tierra con edificaciones sucias, con un río puerco y sedimentoso, y con alto grado de contaminación ambiental, visual y mental, lo hace merecedor a un destierro de cinco días a Quito.
El mismo 9 de octubre, embarcado en un avión con rumbo a las alturas, vi como la semana de mayor identificación guayaquileña para algunos o de fiestas de pueblo para otros, desaparecía de mi retina. Escarbé en el sótano del cerebro para encontrar algún recuerdo que mantenga viva la salvajada de celebración por la Independencia de la ciudad que tanto nos identifica, así nos hagamos los pendejos y digamos: "yo no salgo porque la ciudad se repleta de cholos, morbosos, idiotas, pendejos, chiros y borrachos".
Llegó la hora de lidiar contra el frío, la lluvia, el sol marica que asoma su carota y se va espantado por un trueno. Del "buenos días de Dios" de algunitos por allá arriba que con la carita arrugada y con los ojos achinados, te saludan y a la primera te dan por la espalda con el escupitajo verbal: "este es mono, no".
El estómago también sufrió el castigo. Cazuela de pescado en el almuerzo que en la noche se convirtió en dolor, gases y agua color caca.
Una noche fui en busca del grito de la Independencia en tierra ajena. Cerveza helada a 2.850 metros sobre el nivel del manso Guayas. A demostrar lo guayaco.
El feriado que decretó el ‘Compañerito’ por la gesta histórica en 1820, pasó en las alturas como carnaval adelantado.
Nadie con un trapo celeste y blanco, todos ‘chapuditos’ y vestidos de cuero negro. Pensaban que el asueto era porque al día siguiente jugaba Ecuador. ¡Viva la Patria!
Y vía celular me decía que la Feria de Durán, que los conciertos, que los paseos en bote en el Salado, que el encebollado, que el peloteo en la calle. ¡Naaada!, yo quería un trago con los panitas en el cerro, como siempre. Eso no entendían en las alturas, allá el primero en caer borracho en la Juan León Mera era la alfombra y se quedaba botado por sus propios amigos.
Regreso el domingo a las 13:30, ni las tapillas de las botellas de licor estaban en las calles porque Vachagnon ya había pegado su barrida por las calles y para no dejar huellas de la semana que me perdí.

14.10.07

Se nos fue la pollo!!!!

La comunidad pastel de chorizo te desea lo mejor. Ojalá vuelvan pronto tus risas maquiavélicas y tus comentarios hirientes para que todos volvamos a ser un poco más felices.
¡¡¡Te queremos!!!

Sucia política

La política ecuatoriana es como un chaulafán chino, mezclado con una paella valenciana y con una fanesca criolla: tiene de todo y te da náuseas solo de pensarla. En un mismo poste estaba lo gay de Alvarito y de Mata, al lado del retraso mental de Panchana y de todas las modelos, y la hipocresía de las Anabellas y Ximenas.



El niño



Hazme el milagro, Gemita!!!!!!!!!!

La primera vez que vi su cara redonda y coloreada fue en Extra. Sus ojos me miraron como queriéndose comer las ganas que me nacieron por pisar sus absurdas pretensiones de santa. Entonces me robé su cara y pensé en que lo más relacionado con la mierda que vendía Gemita era una tapa de servicio higiénico. La tapa es como la puerta que te abre el camino a la letrina mental. Ojalá que todos los charlatanes y los que se burlan de la ignorancia ajena terminen dentro.
El niño


10.10.07

Cuando las patas de pollo frito eclipsaron el arte

Ya de era de noche cuando al Presidente se le ocurrió ir a la inauguración del Salón de Octubre, esa especie de verbena popular en medio de la que cuelgan los cuadros más pueriles del año y que llevan títulos tan absurdos como los comentarios de los personajes que van a verlos.

Salió Correa de ese templo de cuadros muertos, donde pocas ideas chorrean de las paredes, y la gente que esperaba que los dejaran pasar le gritó contenta que él era su ídolo –seamos francos, fueron las mujeres que le gritaron- y por fin pudieron entrar como en una ceremonia de chimpancés en celo a la Casa de la Cultura, aquel edificio que parece que nadie limpia desde hace veinte años y que huele a las bombachas de las abuelitas.

Apurados y a empujones como si fuesen a ver la última colección de Dalí, llegó la turba –en ese momento, creía que hambrienta de arte- hasta la pinacoteca donde se inauguraba la colección de pinturas premiadas. Allí, decían los diarios, estaban los “mejores” trabajos artísticos de la temporada. Y sus autores, algunos verdaderos avezados en el arte de no decir nada con sus obras.

Estaba, por ejemplo, Ildefonso Franco (le dicen Poncho), ganador del primer premio con Flora Huayaquilensis, una pintura verdosa que parecía una sopa de brócoli antes de ser cocinada. Y como él, había otros más que se sacaban fotos familiares junto a sus cuadros, que luego colgarían en sus humildes salas.

El pobre arte guayaquileño lucía aún más precario al lado de las cartulinas grotescas sobre las que escribieron los títulos de las obras.

Pero nada llamó más la atención que las pequeñas (aunque demasiado grandes para la ocasión) patitas de pollo frito que, apetitosas y sudadas en grasa, paseaban en una bandeja, como de matiné, los meseros. Es que la gente –allí me di cuenta- no iba hambrienta de arte, sino hambrienta a secas.

Al lado de las patitas de pollo, de plásticas copas descartables resurgía un vino acaramelado, seguramente salido de un cartón prensado.

Entonces, las señoras emperifolladas como para misa de pueblo, los intelectuales con sus mejores poses y los periodistas que fueron a cubrir el evento comieron ávidos las patitas de pollo, los canapés con menjunjes y tomaron hasta que se acabó el jugo de uva. Las obras dejaron de ser vistas por quienes de público pasaron, en un santiamén, a comensales. Y luego a chimpancés cuando empezaron a arrojar las servilletas sucias al piso y se limpiaron la boca con las manos.
Así, el escenario, la cuna del arte guayaquileño, pasó de parecer una galería de pintura barata a un mercadillo del suburbio al mediodía.

Por Mirada braguetera

13.9.07

Panita



¿Te importa? Te levantas, te cepillas los dientes, aflojas una flatulencia, la escuchas pero no te ríes, te mojas la cara, te sacudes el pene después de mear, te cepillas los dientes-desayunas o viceversa. Te bañas, te vistes y sales a realizar alguna actividad que tiene copada tu cabeza por cuatro horas. Voces que van y vienen, imágenes que pasan por tu retina y se pierden atrás del cerebro, allá donde se pone aguadito después de cada noche de destrucción: la corteza visual.
Hora de almuerzo. Más piedras y más piedras salen de las gargantas de los humanos. Cada vez son más tonterías... bla, bla, bla, bla (ropa, peinado, chisme, chisme, chisme, la abuelita, el condón, la cosita de la niña, etc). Otra vez a la rutina, es decir a la actividad que realices. Cuatro, cinco o seis horas más. Dale que dale, como lavandera en el Tomebamba dándole palo a la ropa. Todo parece comercial de tarjeta de crédito, todo es sincronizado, hasta hay una hora para las puteadas, para las lamboneadas, para las burradas. No está escrito en el reglamento interno de la actividad que haces, sino en tu cabeza. Costumbre.
Noche. ¿Mujeres o alcohol? Eso no se pregunta, se vive. La conversación mejora, ya no es el bla, bla de la tarde, la noche lo cambia todo.
Llegas a la casa, te acuestas y todo vuelve a lo mismo. Salvo que en cada intervalo hagas algo interesante que te permita ser menos o más humano, que te diferencie del resto. Eso, es eso lo que nos hace distinto, las formas de ver las cosas, de sentir y escuchar.
¿Te interesa saber que cuando pasas en tu carro o a patuela sobre el puente de Las Monjas hay un panita en medio de la mierda? No pues, si vas soplado a qué? Hacer lo mismo.
No te preocupes porque lo que measte en la mañana posiblemente llegue al pico del pajarraco de la foto y no a tu boca.

26.8.07

¡Amigos, creámosle a la ciencia!

Este tipo que hace este estudio es candidato al premio Nobel de Medicina. No es cualquier aparecido. Tengo una idea ¿por qué no empezamos a vivir como se vivirá en el futuro????


"El mundo del futuro será bisexual"
La conclusión se basa en que se atenúan cada vez más las diferencias entre hombres y mujeres

Julio Algañaraz ROMA CORRESPONSAL
jalganaraz@clarin.com
Dentro de por lo menos tres generaciones, el mundo evolucionará claramente hacia un "modelo único" en el que predominará la bisexualidad. Lo afirmó, levantando un revuelo, el oncólogo Umberto Veronesi: 81 años espléndidos, varios matrimonios y media docena de hijos, que es uno de los más famosos científicos de Europa. Veronesi está terminando sus vacaciones en el mar y no se tiró atrás cuando varios medios de prensa italianos le pidieron evocar un tema que ha formado parte de la movida veraniega europea en playas y salones.Al diario "Il Reformista", el gran especialista en cáncer -candidato al premio Nobel que casi todos los años viaja a la Argentina a dar conferencias-, le dijo que "se atenúan las diferencias entre hombres y mujeres". El hombre no debe luchar como antes por la supervivencia suya y de la especie y produce, por tanto, menos hormonas andrógenas. La mujer, que vive una revolución que la afirma cada día en nuevos roles, también "hace" en su organismo menos estrógenos. "Los órganos de la reproducción se van atrofiando lentamente", explica.Abruptamente está en cuestión la famosa, mítica frase: "Yo Tarzán, tu Jane", que la literatura y el cine convirtieron en el paradigma de los tradicionales géneros sexuales. Ahora, con el desarrollo de la fecundación artificial y las clonaciones, el sexo no es el único camino para la procreación. Hay que recordar las hipótesis científicas y de ciencia-ficción que pronostican que antes de un siglo quienes quieran hijos propios harán fecundaciones artificiales y serán eficaces incubadoras -hoy consideradas fantásticas- las que se encargarán en nueve meses de tener maduro y listo para sus padres a lo que en nuestros días llamamos un recién nacido.Veronesi cree que el sexo seguirá siendo una realidad pero "como gesto de afecto y no como vía a la reproducción". No será ya importante si elegimos hacerlo con una persona del mismo sexo o no. ¿El resultado? Una creciente realidad del "modelo único" bisex. Pero ¿será así "professore"?Esta vez, la pregunta le fue formulada a Veronesi por el "Corriere della Sera" de Milán, la ciudad donde el científico dirige el Instituto Oncológico Europeo, un centro de lucha contra el cáncer de prestigio mundial. Con una sonrisa, pero partiendo de bases científicas, Veronesi responde que la bisexualidad "será el precio a pagar por la evolución natural de la especie humana. Y creo que el precio es positivo".El "professore" sostiene que las mujeres han asumido, en las últimas dos décadas, roles cada vez más activos en las sociedades y esto lleva "a atenuar las diferencias sexuales. Tendremos hombres menos viriles y mujeres más masculinas. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la vitalidad de los espermatozoides ha caído a la mitad", afirma. La sexóloga Chiara Simonelli, docente en la Universidad La Sapienza de Roma, entrevistada también por el "Corriere", apoyó la perspectiva de Veronesi. "Habrá una mayor libertad de los estereotipos y los prejuicios. El fenómeno está en sus comienzos. Para que tenga más consistencia deberemos esperar otras dos o tres generaciones".Veronesi dice que la revolución ya comenzó, es biológica y cultural. "Los cambios de mentalidad y las evoluciones genéticas son fenómenos que se influencian entre sí".Eva Cantarella, que ha escrito un libro sobre la bisexualidad en las sociedades antiguas, afirma que antes "no había posibilidad de tener relaciones sexuales eligiendo con quién, sino respetando determinadas reglas, concedidas sólo a los hombres". Dice que los hombres adultos podían tener relación con jóvenes "pero sólo manteniendo el rol activo". Los jóvenes, cuando se hacían adultos "abandonaban el rol pasivo". ¿Y las mujeres? "Mujeres y madres. Sólo amor conyugal".

21.8.07

Un encuentro invertido

Él la mira de frente y ella le responde. Sabe hacerlo, sabe mirar de esa forma lúbrica que atrapa a los hombres. Él le gusta, así que ha decidido tomarlo. Un par de miradas más y él está sentado a su lado, preguntándole cómo se llama y diciéndole casi al oído qué lindos ojos tiene. Ella se sabe el guión de memoria.
Vive sola, así que podrá llevárselo en cuanto tiempo ella quiera. Ellos siempre van a su casa, ella nunca a la de ellos. Está claro quién tiene el control, quien traza la cancha, quién pone las reglas del juego que empieza y termina cuando a ella le parece.
Con ese escote que deja ver el nacimiento de sus senos, ese cabello negro que resbala por sus hombros desnudos y ese culo apretado dentro de un jean, ella se siente una araña tirando la red donde caerá la presa; se siente Scarlett Johansson en Match Point, una femme fatale a la espera de hacer trastabillar a su elegido.
Y él cae como antes cayeron otros. Babea delante de sus movimientos de gata, se lanza de lleno a querer descubrir los secretos de la mujer que tiene delante. Le pregunta cosas ¿qué te gusta, en qué trabajas? Pero ella es vaga en las respuestas. Porque esto no se trata de descubrir secretos ni de darse besos demasiado largos, mucho menos de quedarse a dormir. Esto se trata de sexo casual. De ir a su cama, darle la mayor cantidad de orgasmos que pueda y luego retirarse a su vida de siempre. Solo, sin ella.
¿Él lo sabe? A ella no le importa. Sabe que en este tipo de batallas hay un código no dicho que los amantes deben conocer. Y si él lo ignora y pretende algo fuera del trato como enamorarse, ella no le seguirá el juego.
Ella lo lleva de los pelos a su mundo por varias horas. Le pide todo el placer que puede, porque sabe que no lo volverá a ver. Y él se lo da, pensando que mañana la llamará para pedirle otro encuentro nunca existirá.

Por mirada braguetera

12.8.07

Luz de Guayaquil

fotos: Niño



Carolina

La conocí casualmente en Mister Book hace como dos años. Cruzamos pocas palabras, me obsequió parte de su obra poética. No la volví a ver. Cité uno de sus versos en mi columna. Una noche, como a las dos de la madrugada, hace dos meses, dejó en mi celular un mensaje cargado de terrible depresión. Estaba a punto de acabar con su vida. Manejé velozmente hasta el lugar donde vivía. Me recibió su enamorado. Carolina, sedada, descansaba: no pudimos hablar. Apenas sonrió, agradeció. Llamé un día después, la invité a almorzar en casa.Preparé con esmero el cangrejo gratinado, el pastel de chocolate que me había pedido. Disfrutó el almuerzo como criatura. Hablamos durante horas. Me pidió tocar el piano. Cantó. Le hice jurar que nunca más consideraría su vida como una ruleta rusa ni sus venas como juguetes. Me abrazó, se fue.Un mes después recibí otra llamada. Aquella madrugada, Carolina se hallaba en terapia intensiva. Volé lo que más pude, la encontré inconsciente, conectada a un respirador artificial en medio de aquellos monitores con luces verdes que convierten la vida en señales acústicas apremiantes. Besé su frente sudorosa, sus manos heladas. Lloré como si hubiera cuidado a una hija mía. Sabía que no amanecería. Se murió a las cinco de la madrugada, todo mi ser gritó de impotencia. Me había fallado mi instinto de perro San Bernardo. Estoy convencido de que mucha gente muere porque no tiene con quién hablar en un momento preciso. Eso de salir en cualquier madrugada para ir donde gente que ni conozco me ha sucedido numerosas veces. Tuve incluso que ir, hace dos años, hasta Los Esteros. Por haberlo experimentado en carne propia, sé que podemos morir porque la persona que necesitamos en un momento preciso no es disponible o no da importancia al llamado. En otra oportunidad recuerdo la voz agitada de Pedro Valdivieso, entonces camarógrafo mío: “Hay aquí, en La Florida, una viejita de 84 años que está agonizando y quiere que la vayas a ver porque te quiere abrazar”. Hay cariños que resultan invalorables e inexplicables. Alcancé una sonrisa, un apretón de mano. Ya era tarde para las palabras. Luisa murió. “Estuve enfermo y me reconfortaste”: el humanista mayor nunca se equivocó.Mi bebé de mil años escribió versos que pertenecían a su futuro. “Ahora camino desnuda en el paraíso por primera vez sin compañía de mi cadáver”. Apenas la conocía: me duelen sus mil años. Describió su propia muerte con alucinante precisión. A veces tenemos el recuerdo de todo lo que no hemos vivido. Frente al ataúd, solo pude decir un verso de Carolina: “Ella duerme por no morir”. Solange Rodríguez hubiera añadido “descolgada brevemente del compromiso de la eternidad”. Las lágrimas brotaron de mis ojos sin que pudiera controlarlas.Pequeña hada de uñas aceradas, te peleaste con la vida, te cabreaste con tu destino, mandaste al cuerno sueños, ilusiones. Nadie puede saber lo que sucedió en tu mente, tu corazón; no diste a quienes te tenían afecto el tiempo de llegar. La muerte subió dentro de ti como trepa la temperatura; solo el amor puede vencerla porque es eterno como ella.

Por Bernard Fougéres
bernardf@telconet.net

11.8.07

Save our souls


Ver los noticiarios, husmear en internet, salir a la calle, leer los periódicos, olfatear el aire, mirar el agua o nuestra piel… todo nos dice lo mismo: estamos apurados por autodestruirnos. Somos caracoles royendo el caparazón que nos dieron. Una especie de inconscientes pedestres acabando con todo, como imagino hacen los ciclones y los tsunamis a su paso.

Nadie que se sienta humano puede ver impávido la matanza de los tiburones, la maldad turística en contra de las especies de Galápagos o la inmundicia en que hemos convertido nuestros brazos de mar. Somos privilegiados por vivir en una ciudad con brazos de mar, manglares y un río dentro de ella. Pero ¿qué hacemos? Los contaminamos, escupimos sobre ellos. Somos tan ciegos que no nos damos cuenta de que si matamos ahora la vida, solo heredaremos muerte a las generaciones que nos sucederán.

A ellos, que ahora son niños y a los que nacerán ¿qué basural les estamos dejando? Una casa llena de desperdicios donde la vida cada vez será más escasa. Mares desiertos, campos secos, selvas sin animales, ciudades convertidas en cloacas enormes donde no habrá sombra, escasez de agua, de aire puro, de humanidad.
La ignorancia y el ansia de poder de algunos nos están llevando hacia allá.

Parece que de nada sirven los carteles pegados por Fundación Natura en Guayaquil o las marchas en Quito y Cuenca por la conservación de los tiburones, cuando defender la vida de los animales no es prioridad para quienes toman las decisiones. La prueba es que ya han matado a quién sabe cuantos miles de tiburones (a muchos ni siquiera los matan, solo les cortan las aletas y los vuelven a arrojar al mar como si fueran una basura. No se dan cuenta de que la basura son ellos…) y desaparecido a quién sabe cuántas especies.

La angustia no es por los tiburones ni por el aire ni por el agua ni por los amaneceres sin humo, es por nosotros, y por los que vendrán después de nosotros. Es por no convertirnos en máquinas de destrucción, y es por recobrar un poco del sentido humano de conservación que hemos perdido.

7.8.07

Ensayo Gastronómico Guayaco




Por: Kristian Fabre
kristianfabre@hotmail.com

1.8.07

Nada cambiaría




Tus poemas eran tu arma, el último escondite
Donde no llegaban las piedras rotas ni la locura de tus zozobras
Delgada ninfa, casi adolescente, pequeña y enorme lágrima
Complejidad y abismo, dos peces sin agua eran tus ojos
El engaño del amor lo que tus párpados buscaron sin fin
Te escucho detrás de mi cornisa, y tu voz ya no es débil
Es fuerte como un río desbocado, como el cielo sordo y ciego
Te evaporaste del milagro circular al que llamamos vida, ese juego absurdo
Donde dragones hambrientos nos cazan y nos devoran
Y nos convierten en dragones muertos, sin sueños que perseguir
¿Qué cambiaría por volver a verte?
Si ahora tu melodía doliente se transformó en risa
Si dejaste de ser tinta desperdiciada por ser eternidad
Y tus pies ya no corren perseguidos por tumultos de odio
Nada cambiaría.
Porque tus ojos ahora son peces en el océano.

Carta para ellla...




Qué rara sensación la que me provocó tu muerte. La necesidad extraña de escribir una poesía, como en un momento de amor, como cuando uno se siente vivo. Pero a ti no puedo engañarte. No puedo escribir sobre amor, porque de eso no entiendo nada. Y te consta porque mis manos siempre estuvieron cerradas para ti, porque no quise nunca mirarte a los ojos, porque no quise nunca mirar hacia el abismo que ellos escondían y del que nadie pudo sacarte.
Todos lo vimos, Carolina, todos te vimos. Pero no te descubrimos, no quisimos hacerlo.Quizá porque abrir tu cáscara era complicado, porque llegar a ti no era fácil y a nosotros siempre nos gustan las cosas fáciles, porque somos simples. Nosotros somos lagartos dormidos con ocicos abiertos, atrapando sólo lo que cae en ellos y lo que podemos digerir sin que nos afecte, sin que nos haga llorar o nos cuestione. No somos hurgadores de tesoros, como eras tú. No somos alquimistas. No buscamos la piedra filosofal ni la libertad con la decisión que tú la buscabas. Nosotros nos hicimos vanales y terrestres, rastreros y egoístas, algo a lo que tú te negaste.
Nosotros dejamos de ser buscadores de sentimientos, y huimos de los seres que necesitan ese algo que no sabemos cómo dar: amor. Huimos porque les tememos. Preferimos esquivar la mirada cuando ojos como los tuyos nos indagan. Ojos que piden amor a gritos. No te lo dimos, porque no lo tenemos, Carolina. Perdónanos. No te lo di porque no lo tengo y no sé cómo darlo. Perdóname.
Hemos olvidado lo que se siente entregarse, nos hemos hecho piedras con bocas enormes que hablan sin parar de cosas que a ti poco te importaban. En cambio, tú no hablabas mucho, pero tu mirada, que todo lo decía, ahora me taladra el corazón y me parte en dos.
Tenías un par de ojos que no sabían dónde aterrizar, como un ave que vuelva en círculos queriendo hallar una pista de paz, un nido caliente. Pero volaste tanto, tan lejos te fuiste para encontrarlo que terminaste perdiéndote. Pensaste, tal vez, que alguien iría a buscarte, a salvarte, pero nadie fue. Nadie entendió tu vuelo. Nadie pudo darte un lugar dónde descansar. Por eso elegiste ir a buscar el amor en otro sitio, lejos de este mundo de lagartos dormidos, donde no hay espacio aves como tú.

31.7.07

Caminar



Saliste de la jaula color piel y te fuiste en busca del humo que emanaba de un barato Belmont la tarde de un martes gastado.
Fue el comienzo de un final, las estrellas el destino, pero ahora todo es mejor. Todo parece insignificante, pero acá hay un vacío largo sin luz, ¿A donde voy?
Abrazaste el miedo y lo hiciste tu compañero nocturno, jugaste con el filo helado del corazón y nunca te lastimaste. Le diste vida a la vida de algunos, de los que también vencieron al miedo y tu cuerpo tomó color y tus ojos un brillo natural.
La tormenta que acechaba tus pensamientos desapareció, creaste días cortos para disfrutar más la vida y dejar en cada paso una estela de alegría infantil.
Tus pequeñas manos acariciaron la sinceridad, la lealtad y amor por las carnes que aun latían, que demostraban tener vida. Pero también abofeteaste a la mentira, la crueldad. Lo hiciste con sutileza.
Apareció la tormenta, llegó con más fuerza. te empujó, te golpeó, te hirió. Te recuperaste pero en tus oídos empezaron a retumbar la melodía lejana de un vals añejo que extendió su mano blanca y te coqueteó.
El lunes 9 me prometiste que no te irías, me lo prometiste. Fue la quimera abandonada, un sueño que bruscamente se despierta en noche opaca. Tenías prisa.
Acá se quedaron las vinchas, las fotos y un poema inconcluso. Hay que apagar la luz e ir a dormir porque mañana debemos seguir caminando.

21.7.07

El agujero de Nielsen






Tan oscuro como la mente y al final una luz escuálida deja ver el otro lado del mundo. Una puerta de corcho te da la bienvenida al cantón del hedor, allá donde danzan en el ambiente la fetidez, el olor a "cloretol", a pies sin dueño, a mentira cotidiana, a vago que quiere seguir engañando a sus duendeses nocturnos con una inútil pared limpia donde seca sus manos llenas de canibalismo sexual. Huele como el desfogue de Nielsen, danés que se durmió en la orilla de la playa de Montañita en 1999 y que dejó escapar cerca de mi rostro un olor sin respuesta, pero lo hizo adormitado, sedado por la luna alcahuete de los perversos fines de semana de abril.
Si hay ropa guindada es para nada porque está limpia, tampoco conoce a su dueño. Y los amigos llegan porque no necesitan invitación. Van y dejan sus semillas paganas y se van, pero el olor a Nielsen se queda, siempre. Tiene sueño pero no duerme, tiene hambre pero no come, ¿alguna vez piensa en lo que quiere hacer mañana? Qué mañana si no tiene días en su cabeza.
Y hasta provocó que el pulpero se mude a otra casa porque no aguantó la fuerza de su vida. Malo, porque botó al mejor amigo de su hermano, quien habitó meses atrás.
Pero es en el agujero de Nielsen donde elabora, sin saberlo, las delicias de sus compinches de cada jueves, viernes y si hay alma con repuesto, hasta los sábados.
El desfile de nalgas con sabor a canela, vino, cigarrillo, una que otra a agua refinada, va en crecimiento. Una máquina que sufre y pide perdón, un pedazo de esponja con huellas de fricciones, una pantalla que solo sirve para mirarse por la noche, tres sillas pendejas y baldosas sudorosas que delatan el trajinar de los excesos. La paranoía no existe detrás de la puerta del agujero de Nielsen, es una feria libre: bebe, fuma, rompe, mirá, grita, pero no más allá de eso porque los olores te empujan a la salida cuando intentas usurpar el pedazo de esponja para acariciar las piernas de alguna "amiga" del dueño del agujero de Nielsen.
Cierra la puerta y se acaba la historia del agujero. Pisa el asfalto y empieza otra pero está como proveedor de problemas masculinos.
Fue una noche de poca producción de basura literaria...

PIT