11.6.07

Popular...

Soy popular porque ando en buseta!
Romina (pixies)

Guayaquil: Escala de grises...

Romina (pixies)

10.6.07

En "Gallada"


Desesperación, movimiento, un personaje de unos 24 años camina rápidamente, esta descamisado porque usa la prenda en la cabeza cubriendo su cráneo, es flaco, tiene el cabello largo y desgastado, camina con su amigo de barrio que seguramente lleva dentro de su atuendo algun traguito para calentar la garganta, el Belmont lo lleva en la oreja, el fósfoto esta dentro del cigarrilo, clavado entre el tabaco, atras lo siguen los pelados de la cuadra que van haciendo relajo y marcando su terreno. Asi es la hinchada de Barcelona, no es familiar es de "gallada", de la gente del barrio que se va en gajo en una camioneta al Monumental y si el equipo pierden se retiran arrechos, cabreados, se sienten en la verga porque el equipo perdió y ya se esta haciendo costumbre.
Pie de foto: Hinchas protestandos en la Av. Barcelona por los malos resultados en la campaña 2007
Tex: niño
Foto: Gabo

9.6.07

Barra Bar

Eran los meses anteriores de mi graduación (1996) en el colegio y como ya trabajaba, llegaba lo suficientemente cansado para salir un viernes o sábado en la noche.
Pero nos visitaba a la casa mi tio Eddie*, antes de la media noche y justo a mitad de una buena película por cable; con unas salchipapas de carreta en la mano, el cuello de la camisa desabotonado, ojos rojizos y con el tufo de la cerveza fermentada mezclada con jugos gástricos.
La proposición era simple. "maricón vago...acompáñame", "Un par de bielas y nada más", "veninos temprano, yo pago". Me bastaban los Converse, una camiseta negra del vol. 4 de los míticos Black Sabbath y el jean de todo el dia.
Barras-bar de Portete, los primeros night clubs de Capitán Nájera y Asisclo Garay, La Black Line cerca de Puerto Liza, la Capriccio al sur, eran los famosos salones o barras bar, olor cigarresco, oscuridad con el solo brillo de la luz violeta sobre las cabezas; esa luz que "encendían" en la oscuridad las prendas blancas...y que si se estaba vestido mayormente de blanco era parecerse a un arcángel de la portada de Black Sabbath; fumando y con botellas en la mano.
Se permitía escupir en el piso, gritar por una cerveza, golpear la mesa por una media de Lark; salsa erotica, y mas salsa, cero silencio, salías con los timpanos explotados de tanto bongó.
Fue mi escuela de salsa, no reggeton, no hip-hop.
A los primerisos nos dejaban -las meseras- poner las manos en sus caderas gigantes, tibias y redondas, te las encajaban con el ritmo del timbal y te susurraban "así se baila, papi..."; "Si pelean no mires..."; "cuando te diga sal rápido..."; "él es policía...", "él es ladrón...", "ese anda armado..."; consejos en medio de la bulla de una barra bar que no olvido.
Los viernes noche podría presentarse un imitador de Juan Gabriel, imitador hasta en lo gay, pero buen cantante. Ya a la media noche el mareo se volvia delicioso y te cantaban al oido Daniel Santos, Héctor Lavoe, Joe Arroyo. Que rico escuchar los coros "no hay cama pa' tanta gente"; "busca el alfiler..."; "no le pegue a la negra" mientras ves borrosas sombras iluminadas, tambaleantes y sentir el frío de una botella nueva que no has pedido. Pasaban las horas... Y si una que-bestia-que-rico-culo te sacaba ebrio a bailar no había bochorno; al fin y al cabo no eras el único y pocos se darían cuenta que mientras a la esmeraldeña caderona; a la flaca manabita o a la colombiana recién llegada, le susurrabas al oído bajarle la luna y las estrellas uno bailaba como títere de artesano. Las chicas eran sencillas, precozes las más jóvenes, claras, oscuritas, grandes la mayoría; ¡que bestia, grandes!...
En una barra bar guayaca no hay mujeres débiles...

03:00 am
Ya con la cabeza hecha quiosco, alguien te abre la puerta forrada de cuerina roja; los focos rojos, azules y la luz ultravioleta disque negra, es reemplazada por una amarillenta, típica de una calle guayaca abandonada. El humo de los cigarrillos es reemplazado por el de las carretas de hamburguesas, carne frita -mal hecha-, papas -destilando aceite-, brillantes y mojadas botellas de cola Tropical.
Es un suicidio salir caminado de alli... Muchos ladronzuelos y asesinos podrían matarte por el sólo hecho de no tener nada en los bolsillos. Si andas de mala suerte; una pandilla de jóvenes te atacarán en el momento menos pensado y delante de todos con los mismos palillos de chuzo que te comistes. Mejor súbete a cualquier taxi y luego preguntas cuanto es.
Si los policías llegan y no tienes cédula te subirán al balde de una camioneta blanca con sirena, los niños callejeros de la noche que caen en manos de estos señores; atrapadados en esa caja de metal frío; querrán desquitarse insultándote hasta por andar en terno. Experiencia propia.
Asi saliamos con Eddie*. Llegábamos a casa caminando como dos robots ASIMO en etapa inicial, con la funda de papitas en la mano y la cabeza girando en su propio eje. Recordando que la salida no fue a una disco, ni a un chongo, ni a un naitclub, ni a una fiesta en casita de la enamorada. Fue a una barra bar. Guayaquil, de noche, es otra cosa.
*Obrero del astillero naval, hermano de mi madre.

Por Dudú

¡Yo soy ecuatoriano!

>> Nací en Guayaquil y tengo apellidos españoles; ¡pero soy ecuatoriano!
>> Todos los muebles que mis padres comprarón, los pagarón en sucres, ahora yo trato de venderlos en dolares; ¡pero soy ecuatoriano!
>> Tengo todos los discos de The Beatles, Black Sabbath, Led Zeppelin, Pink Floyd y consumo lo que suene en ingles; ¡pero soy bien ecuatoriano!
>> Conosco la casa del Mickey Mouse en Disneyland, aunque no he pisado las islas Galápagos; ¡pero yo soy ecuatoriano!
>> Toda la ropa que tengo esta fabricada con productos que no son de aqui y ensamblada en maquilas de Tijuana, ¡pero soy ecuatoriano!
>>Gran parte del IVA que pago, se lo revuela las transnacionales; ¡puta, pero soy bien ecuatoriano!
>> Sé que Tony Blair es el primer Ministro británico, pero quien será el primer Ministro Ecuatoriano?? no lo sé, lo que recuerdo es que se estrelló en un helecóptero en una base yankie en mi país; ¡pero soy ecuatoriano!
>> Bebo cerveza alemana de contrabando y pago el doble de lo que cuesta la nacional. ¡pero que chucha; yo soy ecuatoriano!
>> No se decir nada en quechua pero hablo de: chat, keyboard, iPod, Guilette, Arnold Schwarzenegger, pizza, goool, Al-Qaeda, Automatic Kalashnikov 47, Looney Tunes, Quaker; ¡pero soy ecuatoriano!
>> Ah! yo desayuno encebollado, almuerzo seco de pollo y ceno carne frita con menestra y patacones, y para que resbale bebo Coca Cola, ¡porque soy ecuatoriano!

>> by brutanza!!!

Postales Guayacas







imagenes: Veronica

8.6.07

Trabajo duro



Boca rojas, faldas rasguñadas por el sentido de la usura de su cuerpo, cabello amordasado por una noche de tres pesos, son las que divagan por la esperadas salas de infectología, prostituyendo su cuerpo a un doctor que las examina para seguir con el trabajo guayaco de las barras (calle 8, vieja guardia y el tan aclamado IMPERIO).
Son las que con un sentido olfativo que te dan ese NIRVANA que deseas con tal de pegarte junto a ella un polvo. Son esas con las que puedes conversar sin ninguna descriminacion subjetiva... son esas. Son las que nos comprenden en el manso guayas......
texto y foto: by Gabo

4.6.07

A todos nos pegaron


En la mayoría de los colegios de Guayaquil "enseñaban" a puro palo, todavía se acuerdan del profesor hijo de puta que te dió un reglazo en las manos por no llevar la tarea? En una miniencuesta descubrí que efectivamente siempre llevamos un recuerdo de látigo, irrespeto, mala enseñanza...quisiera reunir un escruadrón de la venganza.. La tarea: Castigar a todos esos mamarrachos llamados Profesores. Se dan cuenta que eso no ha cambiado, en esta ciudad existen muchos planteles fiscales, particulares, municipales en cualquier estrato social o urbano hay un caradelaverga que realiza castigo físico al probre alumno, que encima de levantarse temprano, soportar la buseta que te lleva al colegio, desayunar un pastel de chorizo y un jugo... tener que soportar castigos..., el que quiera desquitarse de algún profesor este es el momento porque ahora el maldito no es tan viejo. ABAJO LOS MALDITOS PROFESORES!!!!!


texto: escolar resentido.

Foto: gabo

3.6.07

Dolores de cabeza de fin de semana


Guayaquil siempre me provoca los dolores de cabeza que —me imagino, porque aún no tengo el horror, digo el honor de tenerlos— causan los hijos cuando gritan. En estos días de exigencias de taxímetros y de batidas por vidrios polarizados, uno sale a la calle y para un taxi. Lo más probable es que si le preguntas al taxista si tiene taxímetro, te conteste con una tracalada de vicisitudes que a nadie le importan para terminar con un: “sí, pero no funciona”. Gran mentiroso. No es que no funciona, es que es un ladrón que quiere seguir cobrando ¡3 dólares! por una carrera que, por ejemplo, desde el Malecón a Urdesa, según el taxímetro, cuesta ¡1,50!

Aún así, tomo valor y salgo a la calle —por lo menos, ahora el calor ya no es tan inhumano como hace unas semanas—. Me dirijo al correo para enviar un paquete y antes saco unas fotocopias. Son muchas, muchas copias, que no reviso porque soy tarada y creo que la gente hace bien su trabajo. Pero no. No se lee ninguna copia de la mitad para abajo. La concha de la lora, digo… Y no puedo mandar nada… ¿Por qué el afán de quererle ver la cara de imbécil a uno, por qué querer siempre pasar por vivo y robar miserables centavos?, me pregunto y me duele la cabeza. Prefiero largarme del sitio y no volver donde la ladrona de las copias.

Entro a Mi Comisariato. Solo busco un par de cosas. Veo una cola enorme, pero como no es conmigo, sigo de largo. Me detiene el guardia y me dice que tengo que hacer la cola para dejar ¡mi cartera! ¿Estamos todos locos? ¿Cómo voy a dejar mi cartera, si allí tengo el dinero que voy a gastar en su puto comisariato? Me muero de la ira, me estiro la cara, me agarro la cabeza y me largo antes de caerle a patadas al guardia.

Quedé con una amiga de ir al cine, así que enfilo para el Maac. Entramos a ver una peli que se llama El tren más difícil del mundo. Para variar, el cine está casi vacío… Hay un cuarteto de gringas que no sé como harán para entender una película tan local y de tan bajo presupuesto que solo tiene subtítulos en las partes más complicadas: cuando hablan casi entre dientes —y en serrano— los ferrocarrileros.

Detrás de nosotras hay un par de veteranos cuchicheando durante toda la película. “Mira eso, el tren de Buenos Aires no es así, ni el de Santiago tampoco”, decía la vieja, como para que el resto oyera. ¿No se dio cuenta de que estaba en el cine y no en la sala de su casa? Y yo tenía ganas de voltearme y decirle: claro que lo sé vieja cara de náusea, por qué no va y se sube al tren de Santiago y deja de joder acá.

Más allá, hay una tarada hablando por celular, también durante la película. Estas cosas ya son parte del paisaje de ir al cine en Guayaquil (y eso que el cine comercial es peor), pero a mí me pudre y hace que me duela más la cabeza.

Se acaba la tortura de la vieja. Subimos las gradas del cerro (allí tomé esa foto tan bonita) porque quiero comprarme una pipa, pero encontrarla se hace difícil, y cuando la encuentro me la entregan en una funda negra. Le digo que es para regalo y dice que no tiene en qué envolverla, que la regale así. ¿Ésta loca, como voy a regalar algo en una funda negra? Me voy y sigo caminando. Encuentro una pipa que de verdad me gusta y le digo a la vendedora que me la ponga para regalo. Y dice que no tiene nada… Me canso de discutir, y la compro. Pero me pregunto ¿es tan complicado hacer las cosas bien, vender algo decente, bien arreglado, como se debe, tratar al cliente como si fuera eso y no un metido en tu negocio?

Nos vamos. Queremos una cerveza y enfilamos al Manantial. Es sábado y está repleto. Cuento los minutos, son 20 y nadie se acerca a atendernos… así que nos paramos y nos vamos a Cabuya. Menos mal, no está tan lleno. Después de otros 20 minutos nos traen lo que pedimos y muchas disculpas porque el tipo del bar se enfermó y no había quién lo reemplazara… bla, bla, bla… La perorata que tengo que oír mil veces. Es que nadie entiende: ¡no me importa! A nadie le importa. Lo único que quiero es cada uno haga bien su pequeñísimo y absurdo trabajo.

Mirada braguetera