31.7.07

Caminar



Saliste de la jaula color piel y te fuiste en busca del humo que emanaba de un barato Belmont la tarde de un martes gastado.
Fue el comienzo de un final, las estrellas el destino, pero ahora todo es mejor. Todo parece insignificante, pero acá hay un vacío largo sin luz, ¿A donde voy?
Abrazaste el miedo y lo hiciste tu compañero nocturno, jugaste con el filo helado del corazón y nunca te lastimaste. Le diste vida a la vida de algunos, de los que también vencieron al miedo y tu cuerpo tomó color y tus ojos un brillo natural.
La tormenta que acechaba tus pensamientos desapareció, creaste días cortos para disfrutar más la vida y dejar en cada paso una estela de alegría infantil.
Tus pequeñas manos acariciaron la sinceridad, la lealtad y amor por las carnes que aun latían, que demostraban tener vida. Pero también abofeteaste a la mentira, la crueldad. Lo hiciste con sutileza.
Apareció la tormenta, llegó con más fuerza. te empujó, te golpeó, te hirió. Te recuperaste pero en tus oídos empezaron a retumbar la melodía lejana de un vals añejo que extendió su mano blanca y te coqueteó.
El lunes 9 me prometiste que no te irías, me lo prometiste. Fue la quimera abandonada, un sueño que bruscamente se despierta en noche opaca. Tenías prisa.
Acá se quedaron las vinchas, las fotos y un poema inconcluso. Hay que apagar la luz e ir a dormir porque mañana debemos seguir caminando.

21.7.07

El agujero de Nielsen






Tan oscuro como la mente y al final una luz escuálida deja ver el otro lado del mundo. Una puerta de corcho te da la bienvenida al cantón del hedor, allá donde danzan en el ambiente la fetidez, el olor a "cloretol", a pies sin dueño, a mentira cotidiana, a vago que quiere seguir engañando a sus duendeses nocturnos con una inútil pared limpia donde seca sus manos llenas de canibalismo sexual. Huele como el desfogue de Nielsen, danés que se durmió en la orilla de la playa de Montañita en 1999 y que dejó escapar cerca de mi rostro un olor sin respuesta, pero lo hizo adormitado, sedado por la luna alcahuete de los perversos fines de semana de abril.
Si hay ropa guindada es para nada porque está limpia, tampoco conoce a su dueño. Y los amigos llegan porque no necesitan invitación. Van y dejan sus semillas paganas y se van, pero el olor a Nielsen se queda, siempre. Tiene sueño pero no duerme, tiene hambre pero no come, ¿alguna vez piensa en lo que quiere hacer mañana? Qué mañana si no tiene días en su cabeza.
Y hasta provocó que el pulpero se mude a otra casa porque no aguantó la fuerza de su vida. Malo, porque botó al mejor amigo de su hermano, quien habitó meses atrás.
Pero es en el agujero de Nielsen donde elabora, sin saberlo, las delicias de sus compinches de cada jueves, viernes y si hay alma con repuesto, hasta los sábados.
El desfile de nalgas con sabor a canela, vino, cigarrillo, una que otra a agua refinada, va en crecimiento. Una máquina que sufre y pide perdón, un pedazo de esponja con huellas de fricciones, una pantalla que solo sirve para mirarse por la noche, tres sillas pendejas y baldosas sudorosas que delatan el trajinar de los excesos. La paranoía no existe detrás de la puerta del agujero de Nielsen, es una feria libre: bebe, fuma, rompe, mirá, grita, pero no más allá de eso porque los olores te empujan a la salida cuando intentas usurpar el pedazo de esponja para acariciar las piernas de alguna "amiga" del dueño del agujero de Nielsen.
Cierra la puerta y se acaba la historia del agujero. Pisa el asfalto y empieza otra pero está como proveedor de problemas masculinos.
Fue una noche de poca producción de basura literaria...

PIT

20.7.07

El manantial


En medio de la jornada laboral siempre hay un escape......

18.7.07

El lugar mágico


En esta ciudad los lugares mágicos no duran demasiado. Lo mágico está ligado a la sensación de que nadie más los ha descubierto. Y este sitio (cangrejo gigante, de la especie de los crustáceos) cumplía todos los requisitos. Pero existió un ser, de hecho alguna versión dice que eran tres, desalmado, insensible y con la cabeza llena de diarrea que nos echó (porque aunque yo no estaba, me siento aludida) del único lugar que cumplía con los requisitos mágicos: ser público, pero secreto; ser público, pero limpio y ser secreto y limpio, pero gratuito.
Hagamos algo para descubrir o inventar más lugares mágicos en esta ciudad.

Por mirada braguetera

14.7.07

Si las paredes hablaran 2

el niño husmeando la ciudad

Si las paredes hablaran...

fotos: El niño




A veces pasan inadvertidas, a veces gèlidas por nuestra brisa veraniega, a veces calientes por el inclemente sol, a veces llamando la atencion con algunos trazos. Nunca se van, salvo las derrumbe el hombre, aquel que vive ignorante de lo que esconden, ignorante de lo que aquellas murallas tengan que expresar, ignorante de reconocer a esas moles de concreto como testigos mudos de infinitas historias. Historias que no se escucharàn con sonoridad, pero que pueden existir irònicamente a travès de la mano del mismo hombre en sus contados ratos de racionalidad...

El Flaco

10.7.07

La plaza del libro

Aunque parezca surrealista, la feria del libro se parece más a una feria libre de venta de frutas y pescado que a un sitio donde se exhibe literatura. Uno va y lo primero que ve es tanta gente que apenas si se puede caminar o se puede detener en un stand. Eso estaría estar bien. Es más, me debería alegrar de que la literatura convoque a las masas. Pero no es así. Porque es fácil pensar que a la gente común y corriente le interesa la literatura, pero eso es ser demasiado ingenuo. Esa masa no va a buscar la ultima novela de Pamuk ni a ver si encuentra en rebaja la colección de la obra borgeana. Lo que va a buscar no es literatura, sino libros de texto, infantiles, de autoayuda o, simplemente, a dar vueltas por allí porque la feria es gratis y porque son las fiestas de Guayaquil y a algún sitio hay que ir.

Eso es fácil de deducir cuando lo que vemos que lo que menos hay en esta feria es literatura. Hay librerías, no editoriales. Hay muchos ¡demasiados! y asquerosos stands de venta de textos religiosos, de asociaciones gremiales, de publicaciones de a huevo.

Y esto es lo peor: anoche, di un paseo rápido por la feria, y de pronto escuché algo como esto: ¡Porque Satanás intenta tentarte, no te dejes tentar! No lo podía creer. Le pregunté al amigo con el que estaba si había oído lo mismo. Esa voz que provenía de una carpa de dentro de la feria. Y sí, era real: los dos lo oímos y lo vimos. Era un fantoche predicador de esquina que le hablaba, con toda la autoridad de un expositor de la feria, a unos cuatro pelagatos pobres de mente.

Odio decir esto, pero fui por tres años consecutivos a la feria del libro de Buenos Aires, y esta feria del libro en Guayaquil no es una feria de literatura, es un remedo del mercado central.

8.7.07

detalle de una pared en el centro de la ciudad
foto: el niño